Por: Silviano de la Mora
El distanciamiento entre la diputada local de Morena por el distrito 24, Rosario Sarabia Soto, y la alcaldesa rosarense, Claudia Valdez Aguilar, ha comenzado a desestabilizar el escenario político en dicho municipio. La división se agudizó tras el posicionamiento de la legisladora en la tribuna del Congreso del Estado de Sinaloa, donde instó a la presidenta municipal a “que se despoje de su tiranía y sus fantasmas políticos para que cumpla con la función para la cual fue elegida”.
Este diferendo institucional y mediático se originó por la solicitud de regularización del asentamiento Marcelo Loya, donde 44 familias han habitado de manera irregular por más de 18 años a la expectativa de obtener certeza jurídica sobre sus predios. Esta demanda social histórica detonó el conflicto entre ambas figuras públicas.
Sin embargo, el discurso de la legisladora trascendió el ámbito municipal al señalar en el plano estatal: “Hoy debemos tener la humildad de reconocer que, en algunos municipios de Sinaloa, ese bienestar aún no llega. No podemos permitir que la falta de voluntad siga siendo el sello de algunas dependencias”. Esta declaración activó las alertas en los sectores afines al Poder Ejecutivo del estado, tras el llamado de Sarabia a las secretarías, organismos públicos y a la propia administración de Rosario para atender la problemática.
Hasta este episodio, la relación entre la alcaldesa Claudia Valdez y el grupo político afín al Ejecutivo estatal —vinculado a la corriente del gobernador con licencia Rubén Rocha Moya— ha sido cordial. Si bien la presidenta municipal accedió al cargo mediante alianzas pragmáticas, su gestión al frente del Ayuntamiento ha estado sujeta al escrutinio del aparato estatal, el cual supervisa la alineación institucional y la eficiencia en la operación de los programas sociales de la llamada “Cuarta Transformación”.
Por ello, el extrañamiento emitido por la diputada Rosario Sarabia desde el Congreso local no se perfila como un hecho aislado, sino como el reflejo de una ruptura de fondo. Al trasladar el conflicto de la colonia Marcelo Loya al pleno legislativo e involucrar a las secretarías estatales, Sarabia expuso las vulnerabilidades institucionales de la alcaldesa.
Bajo una lectura política, el embate desde la tribuna transita más allá de la demanda de justicia social; se perfila como el inicio de una abierta disputa por el poder local. Rosario Sarabia mantiene aspiraciones para contender por la alcaldía rosarense, y el conflicto de la colonia Marcelo Loya le provee de una causa social para posicionarse ante el electorado.
A este escenario se suma un factor de peso: la legisladora forma parte activa del equipo de promoción de la senadora Imelda Castro Castro, quien se proyecta en las mediciones internas para encabezar la Coordinación Estatal de Defensa de la Transformación en Sinaloa, de cara al proceso hacia la gubernatura en 2027.
De este modo, el municipio de El Rosario se transforma en un espacio de alto riesgo estratégico para el partido oficial. La ofensiva de Sarabia hacia Claudia Valdez supera el marco del rezago jurídico de las 44 familias; constituye un mensaje directo hacia el grupo en el poder. Si la corriente interna que encabeza Imelda Castro consolida su ventaja en las encuestas estatales, el futuro político de la alcaldesa podría verse comprometido. Al ligar su proyecto al de la puntera en las mediciones, la diputada local demuestra su determinación de presionar políticamente en la región sur para asegurar su postulación hacia el Palacio Municipal.
La cohesión interna de Morena en la localidad parece haberse disuelto: en El Rosario, el proceso de sucesión ha comenzado, y las omisiones o señalamientos denunciados desde el Congreso podrían definir el destino político de las administraciones en juego.
Amigos gracias por su atención a este espacio.