Agenda Política
- Cubre el requisito previsto en la ley y la Constitución
- Ni su partido está en la JuCoPo, ni encabeza la bancada
- ¿Por cortesía política? Eso no está en las leyes
- Graciela llevará el informe al Palacio Legislativo
- Puro ruco, de 75 años, sobrevivientes de Tlatelolco 68

Por: Jorge Luis Telles Salazar
Ciertamente, la cortesía política no ha sido una de las cualidades de la sexagésima quinta legislatura del Congreso del Estado; pero, por encima de los reclamos del bloque opositor, tiene que admitirse la absoluta legalidad en la elección de la diputada Moncerrat López como presidenta de la mesa directiva de la cámara para lo que será ya el último año de trabajo de la legislatura en funciones.
Moncerrat López López, en efecto, es la única representante del PT en el congreso local, partido que, al tener un solo diputado —o diputada, según el caso—, no tiene derecho a contar con una fracción parlamentaria, toda vez que, para esto, se requieren de dos, por lo menos.
Precisamente, lo anterior constituyó la inconformidad medular de algunos legisladores del bloque opositor. Esto, sin embargo, no priva a Moncerrat del derecho a presidir la mesa directiva camaral, ni mucho menos al PT como partido, así no haya logrado el número de diputados suficiente como para integrar una fracción o una bancada, como se le denomina también. La Ley Orgánica del Congreso de Sinaloa permite que cualquier diputado o diputada pueda liderar la mesa directiva, siempre y cuando no milite en el partido que presida la Junta de Coordinación Política del congreso, posición en manos de Morena durante los tres años de la legislatura en turno, por haber obtenido la mayoría en las elecciones del 2024, lo que, al mismo tiempo, inhabilita expresamente a Morena para encabezar también la mencionada mesa directiva.
Otro factor en contra: que el diputado o la diputada propuestos sean los coordinadores de su bancada. En el caso que nos ocupa, ni lo uno ni lo otro. Moncerrat no lidera una bancada porque no existe esta fracción parlamentaria, y el partido que preside la JuCoPo es Morena, no el del Trabajo. De acuerdo, el PT también forma parte del movimiento de la Cuarta Transformación; pero en el Poder Legislativo cuentan como partidos separados, también conforme a todas las leyes habidas y por haber. Bajo esta circunstancia, los diputados del frente opositor están también en su derecho de criticar modos y formas; pero de que la designación de la nueva presidenta de la mesa directiva es legal, no cabe la menor de las dudas.
Sí, en efecto, legislaturas atrás se corría la cortesía política de ceder a los opositores la presidencia de la mesa directiva y de alternarla entre ellos año con año —así pasaron PRI, PAN y PAS por el espacio—; pero era eso, precisamente, una cortesía política que se esfumó a partir de la legislatura número 65, con todo y la friolera de 31 curules para la 4T, situación que, digamos, reducía al mínimo la posibilidad de una rebelión. Cada gobernador, cada presidente de JuCoPo —que representa, en automático, la presencia del mandatario en el Palacio Legislativo— tiene su propio estilo y su manera de hacer las cosas, así que a los parlamentarios de la oposición solo les queda un camino: apechugar. Ya vendrán, para ellos, tiempos mejores. Digo.
Mientras, ya con el proceso encima, el Instituto Electoral del Estado de Sinaloa se refirió a 96 puestos vacantes en consejos municipales y distritales que necesariamente deberán cubrirse en el curso de los próximos días. La convocatoria correspondiente ya está abierta: hay 5 presidencias y 26 consejerías propietarias, además de 65 suplencias. Firma el documento el presidente del IEES, Arturo Fajardo Mejía, en el entendido de que la selección se sujetará a un escrupuloso procedimiento y que quienes resulten electos para el cargo se someterán a un intenso programa de capacitación, ante la complejidad de la elección que se avecina. ¿Interesado? Más información en la página oficial del instituto electoral. Ya disponible. De nada.
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En tanto, de manera personal y directa, la propia titular del Poder Ejecutivo en el Estado, Graciela Domínguez Nava, llevará el informe gubernamental al Palacio Legislativo el día 15 de noviembre próximo, en cumplimiento a lo que dispone la Constitución Política del Estado de Sinaloa. El documento será examinado por los 40 diputados, quienes procederán, posteriormente, a citar a comparecencia a aquellos servidores públicos que juzguen conveniente, básicamente para aclarar dudas o solicitar mayor información al respecto.
Por las circunstancias vividas en Sinaloa, será un informe atípico. Sin precedentes. Por un lado, lo hecho por Rubén Rocha Moya a partir del primero de noviembre de 2025 y hasta el 30 de abril de 2026. Por otro, lo que atañe a Geraldine Bonilla Valverde, entre el primero de mayo y el 28 de agosto del presente año. Y, por último, lo correspondiente a Graciela Domínguez, desde el 29 de agosto y hasta ese 15 de noviembre. Y bueno, no es que el informe se vaya a fraccionar en tres partes. Se trata de un documento integral, de carácter institucional, y como tal será su operación. Pendientes.
Por otro lado, la edad promedio de los jóvenes presentes, aquella tarde, en la Plaza de las Tres Culturas en Tlatelolco, debe haber sido de 20 años. Es decir: los sobrevivientes de la tragedia y todavía con vida sumarían hoy 78 años de edad, meses más, meses menos. Y no crea usted que son muchos ya. La población mexicana de entre 70 y 80 años de edad ha experimentado una sensible baja en los últimos años, a pesar de que la Organización Mundial de la Salud sostiene un incremento en la expectativa de vida de los mexicanos.
Hoy día, quienes marchan el 2 de octubre en protesta por la represión de entonces son, en su mayoría, estudiantes de escuelas preparatorias o de los primeros años de la facultad. Muchos sin la remota idea de lo ocurrido ese día en la capital del país. Los sobrevivientes ya no van a la manifestación. Muchos porque su salud no se los permite; otros porque sus niveles de vida han mejorado considerablemente de entonces a la fecha, tanto como para modificar sus puntos de vista, y algunos más porque no les da la gana. Así de simple.
En realidad, y a fuerza de ser muy sinceros, no había muchos jóvenes sinaloenses en Tlatelolco aquella noche del 2 de octubre. No cualquiera podía abandonar el calor del hogar aquí en nuestro estado para estudiar en la Ciudad de México y vivir, en condiciones deplorables, en la casa que patrocinaba el entonces gobernador Leopoldo Sánchez Celis. Eso sí, cuando se toca el tema, todos, invariablemente, dicen haber estado ahí. Y para confirmarlo hasta expresan conceptos extraídos de obras como La noche de Tlatelolco, de Elena Poniatowska, o 68, de Paco Ignacio Taibo II.
Así somos por acá.