
Por: Silviano de la Mora.
La contienda por la Coordinación de la Defensa de la Transformación en Sinaloa ha tomado un ritmo interesante, y una de las figuras que más ha logrado dinamizar el escenario es Estrella Palacios. Tras cerrar un ciclo al frente de la alcaldía de Mazatlán, la aspirante optó por una estrategia de alto contacto popular, enfocada en recorrer el territorio a ras de suelo y abanderar con fuerza el relevo generacional del movimiento.
El avance de Palacios en municipios clave como Culiacán y Ahome no ha sido casualidad. Su despliegue se ha basado en reactivar el tradicional “casa por casa”, una fórmula que resuena profundamente con la identidad de las bases partidistas. En sus encuentros, la narrativa fluye con naturalidad al tocar temas clave como la soberanía nacional, la continuidad de las políticas sociales y la importancia de consolidar los liderazgos femeninos. Esta disciplina discursiva, sumada a una notable capacidad de convocatoria, la posiciona como una opción fresca y competitiva frente a perfiles de corte más tradicional.
El verdadero mérito de la campaña de Estrella Palacios radica en su capacidad para mantener el enfoque en la propuesta y la organización, sin engancharse en confrontaciones estériles. Su juventud, lejos de ser una limitante, se ha convertido en una ventaja competitiva que proyecta futuro y energía de cambio. El gran reto hacia adelante será traducir esa simpatía social en un puente de unidad que logre cohesionar a todos los liderazgos regionales de la entidad.
En suma, el proyecto de Palacios se consolida como una alternativa sólida, respaldada por trabajo de base y una identidad clara con los principios de su movimiento. El empuje que ha demostrado en esta etapa inicial la coloca en una posición favorable para el desenlace de la contienda interna en Sinaloa.